SEXUALIDAD Y SALUD MENTAL: CUANDO EL ENCUENTRO ES CON UNO MISMO

¿Hay algo más difícil que hablar de sexualidad? Por supuesto… hablar de la propia sexualidad. Uno no habla de su sexualidad. Honestamente. Lo hace desde su fantasía. Las personas no hablan de su sexualidad, sino de su fantasía sexual.

Estudios indican que 6 de cada 10 mujeres ha presentado alguna disfunción sexual durante su vida, de las cuales sólo el 19% consulta con un especialista. Por otro lado, se estima que 1 de cada 3 hombres ha tenido episodios de eyaculación precoz, llegando a consultar por este motivo, sólo un 25% de ellos.

Muchas personas llegan a consulta buscando una ‘receta’ o algún tratamiento mágico, que le permita “arreglar” alguna dificultad en la esfera de la sexualidad, cuando en realidad, la sexualidad se juega en el campo de lo simbólico, el afecto y la historia personal.

Desde los aportes de la psicoanalista Helen Singer Kaplan (1979), la terapia sexual alcanzó nuevos rumbos, incorporando el concepto de deseo en la ecuación, hasta ese momento, mecánica y lineal de las fases sexuales (excitación, meseta y orgasmo); y con esto, abrir la posibilidad de que una disfunción o problemática sexual, pudiera estar relacionada con ciertos aspectos subjetivos, de la historia personal de cada uno.

Cuando aparece una dificultad —falta de deseo, disfunciones, ansiedad de desempeño o insatisfacción—, el cuerpo no está fallando; está emitiendo un mensaje.

En NeuroAnalítica, entendemos que el síntoma sexual es la expresión simbólica de conflictos más profundos: miedos, mandatos familiares, exigencias de éxito o heridas pasadas que repercuten en la autoestima.

La terapia sexual no consiste únicamente en dar «ejercicios» para realizar en casa. Consiste, primordialmente, en construir un espacio de seguridad donde el paciente pueda interrogar su propio deseo.

El encuentro sexual no ocurre solo entre dos cuerpos; ocurre entre dos historias, dos inconscientes, cada uno con su propia escritura y una cadena interminable de significados.

Fieles a nuestro enfoque psicoanalítico, abordamos la sexualidad desde dos premisas fundamentales:

La escucha del síntoma: el cuerpo como metáfora

Para entender esto, te propongo analizar estos tres puntos basales:

  1. ¿Qué intenta decir la falta de deseo? A veces es un «no» que no nos atrevemos a decir con palabras. Puede ser una protesta contra una dinámica de pareja tóxica/asfixiante, un refugio frente al miedo a la intimidad o una respuesta al estrés crónico donde el cuerpo prioriza la supervivencia sobre el placer.
  2. El miedo al bloqueo femenino/ expectativas de rendimiento masculino: Cuando el cuerpo se «apaga», suele haber un temor subyacente a perder el control, a no cumplir con la expectativa del otro (la mirada juzgadora o castradora en términos psicoanalíticos) o a revivir inseguridades antiguas.
  3. La clave clínica: En una terapia con enfoque analítico, no buscamos «arreglar» el bloqueo como quien cambia una pieza de un motor. Buscamos traducir qué está intentando proteger ese bloqueo. Al entender el mensaje, el síntoma suele perder su razón de ser y cede.

La re-conexión con lo propio: 

Antes de conectar con un otro, es vital entender nuestra propia relación con el placer y el permiso, o no, para obtenerlo. Actualmente se podría decir que vivimos en una paradoja en torno a “lo sexual”: estamos hipersexualizados en los medios y redes sociales, pero profundamente desconectados de nuestro erotismo real. Muchas personas intentan «conectar con un otro» desde la superficialidad del cuerpo o la virtualidad, sin haber habitado primero su propio cuerpo.

Para reconstruir este espacio de reencuentro, es fundamental revisar nuestra historia de vida en relación al placer, esto es: ¿Cómo fue tu educación emocional respecto al placer? Muchos cargamos con mandatos invisibles que dicen que el placer es algo «sucio», «secundario», que debe ser «ganado» con esfuerzo o simplemente no lo merecemos. Otro punto que se desprende de esta lógica es cierto “permiso interno” para disfrutar de nuestra sexualidad, despojando la sexualidad de la culpa y de la lógica del rendimiento.

La terapia sexual en NeuroAnalítica propone este retorno a la base: recuperar la soberanía sobre el propio cuerpo para, recién ahí, poder compartirlo.

SEXUALIDAD Y SALUD MENTAL: UN VÍNCULO INDISOLUBLE

No podemos separar lo que sentimos de cómo deseamos. La sexualidad es una de las expresiones más vitales de nuestra salud mental; cuando se apaga o se vuelve una carga, nos está señalando que algo en nuestro equilibrio emocional necesita atención.

Freud nos enseñó que el síntoma es una formación del inconsciente para poner un límite o pedir un cambio. Por eso, en NeuroAnalítica, no tratamos «problemas mecánicos», sino personas que buscan recuperar su bienestar integral.

Para finalizar, te invito a un breve ejercicio de introspección: Si tu dificultad sexual pudiera hablar hoy, ¿qué frase crees que diría?

Sea cual sea esa frase, el primer paso para transformarla es permitir que sea dicha en un espacio seguro. En nuestra Terapia Sexual acortamos la distancia para que puedas reencontrarte con tu deseo, sin juicios y con una escucha profesional dispuesta a acompañarte.

¿Estás listo para escuchar lo que tu cuerpo y su relación con tu deseo intenta decirte? Te invitamos a dar el primer paso y agendar una sesión inicial con nosotros.

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